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El Arte de la Guerra

(Resumen de la obra de Sun-Tsu)
INTRODUCCIÓN
En el campo de batalla podemos ser derrotados por seis fallos distintos: no calibrar el número de fuerzas, ausencia de un sistema claro de recompensas y castigos, insuficiencia de entrenamiento, pasión irracional, ineficacia de la ley y el orden y por una mala selección de los soldados. Por eso hay que valorar en el Cuartel General, y antes del ataque, una serie de puntos: la sabiduría de los mandos, la disposición del terreno, la fuerza y número de tropas, la distancia y el peligro relativo, el clima, la disciplina, etc... Luego, cuando los ejércitos se encuentren, se deberán hacer los ajustes necesarios basados en unos criterios estratégicos previamente estudiados.
CRITERIOS ESTRATÉGICOS
Con una estrategia amplia y profunda se puede ganar incluso antes de empezar a luchar. Avanza sin determinar una estrategia y serás destruido en la batalla. Trabaja en ella.
No repitas nunca una misma estrategia con el mismo enemigo.
La mejor victoria se obtiene cuando el enemigo se rinde antes de que empiecen las hostilidades, por lo tanto utiliza buenos cálculos y guerra psicológica.
La estrategia militar no debe ser divulgada previamente ya que divulgar significa filtrar. El enemigo no ha de saber de antemano lo que vas a hacer.
Mantén a los soldados sin información y en completa ignorancia de los planes, que sepan lo justo para cumplir las órdenes. Empléalos sólo para combatir y no les comuniques tus planes.
Vences cuando nadie entiende en ningún momento cuáles son tus intenciones, tanto tu tropa que te sigue sin rechistar como tus enemigos.
El cólera y los nervios llevan al estratega a la confusión y a actuar descuidadamente. Conoce primero las desventajas y conocerás después las ventajas.
Lo que posibilita a un gobierno inteligente y a un mando militar sensato vencer a los demás y lograr triunfos extraordinarios es la información previa.
Si se intenta utilizar los métodos de gobierno civil para dirigir las operaciones militares, estas operaciones serán confusas y caóticas. Si se permite compartir las responsabilidades del mando (y encima si es gente sin sabiduría de estrategia), la cadena de mando no estará unificada y los soldados vacilarán.
El mando ha de hacer que los soldados luchen con valor, entonces los fuertes y los débiles estarán unidos; esto se deberá al impulso, no a los individuos.
Da ordenes a la tropa de un modo consecuente.
Has de dirigir el grupo como si se tratara de una sola persona pero distribuyendo a los soldados según sus cualidades. Todo el mundo tiene un puesto, nadie es inútil.
La psicología del soldado ha de responder a resistir cuando se vea rodeado, luchar cuando no se pueda evitar y obedecer en casos extremos.
Mantén la disciplina y adáptate al adversario.
Si el ejército no tiene disciplina quiere decir que los mandos no son tomados en serio.
Si se producen murmuraciones y muchas conversaciones puede haber falta de disciplina y de lealtad en el grupo.
Motiva a tus tropas con recompensas y no les comentes los daños.
Establece recompensas por la victoria, las tropas van más alegres a la batalla.
Donde hay recompensas hay hombres valientes.
Se han de otorgar recompensas cuando se está en un callejón sin salida para tener contenta a la tropa; se castiga cuando uno es fuerte para aterrorizarlos y reestablecer la autoridad.
Actuar inconsiderablemente y tener miedo después significa bravura sin firmeza lo cual es extremadamente incompetente.
Cuida de tus soldados como de tus hijos y estarán dispuestos a morir por ti.
El individualista sin estrategia que toma a sus adversarios a la ligera, inevitablemente morirá o caerá prisionero.
Haz una evaluación de ti mismo y de tus adversarios ya que cuando te conoces a ti mismo te puedes proteger y cuando conoces a los demás, puedes atacarles.
Compara tus puntos fuertes y débiles con los del enemigo, después podrás valorar las ventajas de atacar o defenderte.
Estudia sobre los puntos que es fácil vencer, ataca lo que puede ser dominado y siempre después de haber hecho una estimación.
Determina primero si el enemigo puede ser atacado, si puedes entrar en batalla ..., luego crea tu estrategia y después, solo después, reúne el ejército y avanza.
Antes de empezar a avanzar prepara a tu equipo.
No se puede combatir para ganar con un ejército no equipado.
Ten en cuenta que el primero que hace el movimiento es el que arriesga.
Cuando no veas ninguna ventaja en una acción, permanece inamovible aunque tus adversarios intenten atraerte.
Una operación militar implica engaño y no tiene una forma estándar, de manera que no dejes que tu adversario se prepare.
Si nadie puede prepararse ante tu ataque, lo que tú atacas no estará guardado.
Si eres inencontrable, lo que tú guardas no será atacado.
Libérate de los problemas antes de que surjan; ataca mientras tu enemigo está planeando su estrategia, reagrupándose...
Haz que tus adversarios sigan pistas falsas y hazlos mover con la perspectiva de obtener alguna ventaja (para no llegar a combatir con ellos, emboscarlos en otro lugar ... ).
Ataca cuando estén desprevenidos y haz los movimientos cuando no se lo esperen. El mejor de los planes es el que no se conoce, el movimiento más eficaz es el que no se espera.
Cuando seas fuerte aparenta estar agotado para inducir al enemigo a que vaya hacia ti.
Si eres débil, aparenta ser fuerte para que huyan.
Lo importante en una operación militar es la victoria no la persistencia, por lo tanto no hagas una guerra prolongada.
Una guerra, una operación, un asedio... muy largo es el último recurso, ya que envejece al ejército y supone desperdiciar muchos recursos y bajas para no asegurar el éxito de la misión.
Una operación militar bien preparada ha de ser una línea de batalla que responda velozmente cuando sea atacada.
Hay que aprovecharse de la falta de preparación, de visión y de cautela del adversario, pero hay que hacerlo con rapidez y movilidad en ataque, y cautela y tranquilidad en defensa, pero sin dudar ya que si no estos fallos del enemigo no servirán de nada.
Utiliza movimientos rápidos para agotarlos; ataques sorpresa (nunca directos, siempre desde los flancos), cambios de flanco, cambios de ataque, de posición ... etc.
Los buenos guerreros hacen que los demás acudan a ellos, pero ellos no van donde están los demás.
Deja que sean los demás los que arriesguen haciendo el primer movimiento y no pierdas muchas fuerzas en desplazamientos.
La única esperanza de atraer a tus adversarios hacia ti es con la idea de alguna ganancia.
Ofréceles algo.
Pero ten cuidado, cuando una fuerza enemiga es fuerte, debes evitarla y esperar.
Si así y todo se dirige hacia ti debes procurar ocupar primero una posición ventajosa y cortar sus rutas de aprovisionamiento. Después quitarles algo que ellos aprecien (una posición, un puente...) para dividirlos.
Divide y vencerás, y al contrario, procura no diseminar mucho tus fuerzas en pequeños grupos para cubrir numerosos puntos.
No dejes que el enemigo conozca donde atacarás porque entonces reunirá allí sus fuerzas, de lo contrario destacará muchos puntos de vigilancia y sólo tendrás que combatir contra pequeñas unidades.
Cuando las tropas están en guardia en muchos lugares, no vigilan ninguno. Cuantas más defensas adopte un ejercito, más debilitado quedará.
Los de fuerza insuficiente deben defenderse, los que tienen fuerza abundante pueden atacar.
Cuando tus fuerzas sean 10 veces superiores a las del enemigo, rodéalo; si son 5 veces superiores utiliza 3/5 para ataques directos y 2/5 para ataques sorpresa.
Si los doblas en número, la mitad para el asalto y la otra mitad para ataques sorpresa.
Si tus fuerzas son iguales haz emboscadas e incursiones y si estáis en inferioridad, fortalece tus defensas.
No salgas y pierdas ventaja, pon emboscadas y espera fallos suyos para salir y atacar por sorpresa.
Si el bando pequeño es obstinado y no toma en consideración sus propias fuerzas y capacidades, perderá.
Sírvete del enemigo para derrotar al enemigo.
Incita al enemigo a la acción para descubrir sus planes y sus formas de comportamiento, y espera a que ataquen, entonces son vulnerables.
Procura desabastecer y aislar al enemigo, te será más fácil vencerlo.
Para aislarlo haz que el enemigo pierda el contacto entre su vanguardia y su retaguardia, al igual que entre sus unidades.
Cuando veas un hueco avanza, cuando todo esté cubierto, detente.
Para avanzar ataca sus puntos débiles y sus huecos, para retirarte sé más rápido que ellos.
No atacar cuesta arriba a un enemigo ni atacarlo de frente cuando tenga una protección a su espalda.
Si es él el que efectúa una carga cuesta abajo, no debes hacerle frente.
Evita los lugares que ellos guarden ferozmente, ataca a los huecos y golpea allá donde no se lo esperen.
Ataca donde no haya defensa y defiende en todas partes, así tu estrategia militar será completa.
Cuando el enemigo esté atrincherado en una posición defensiva, no podrá evitar luchar si atacas en otro lugar en el que no tenga más remedio que salir a rescatar, defender o ayudar.
Perturba a tus adversarios con algún asunto; corta sus vías de aprovisionamiento, ataca algo que ellos aprecien, arrasa sus campos ... pero ten en cuenta que es mejor conservar que destruir (tanto lo propio como lo ajeno)
Procura conservar siempre algún paso o punto esencial para imposibilitar que te alcancen; "con un solo gato en la entrada del agujero, mil ratones no se atreven a salir".
Ataca por la noche y a los que se baten en retirada pues son más vulnerables, pero no los sigas nunca pues seguramente te esperarán emboscados.
Espera y ten cuidado.
No presiones a un enemigo desesperado.
No detengas a un ejército que está de vuelta a su país, pues en estas circunstancias luchará hasta la muerte.
Deja una salida a un ejército rodeado. Rodéalo por tres lados dejando uno abierto, para mostrarles un camino de huida y así podrás aprovecharte para atacarlos por su única salida.
Si no es así, lucharán hasta la muerte.
Aliméntate de todo lo que puedas del enemigo, pero si abandona comida, pruébala antes de consumirla.
Cuando un enemigo esté en una posición accesible teniendo otras más favorables, vigila, lo hace porque le es ventajoso.
Cuando esté lejos pero intenta provocar hostilidades es porque desea que avances.
Si la mitad de sus tropas avanza y la otra mitad retrocede, están intentando atraerte a una trampa.
Si los soldados enemigos se apoyan cuando están de pie o están irritables, es que están agotados, hambrientos...
Si ven una ventaja y no la aprovechan, es que están cansados o quieren tenderte una trampa.
Cuando los soldados se llaman unos a otros por la noche es que están atemorizados.
Si llegan en actitud conciliadora antes de ser vencidos, significa que quieren descansar; de todas formas desconfía.
Quienes quieren la paz sin firmar ningún tratado están tramando algún complot, al igual que aquéllos que llegan con palabras humildes, están aumentando sus preparativos de guerra, los emisarios que gritan y te amenazan tienen intención de retirarse.
Si los pájaros se reúnen en el campo enemigo, es que el sitio ha sido evacuado. Estate siempre preparado y no serás derrotado.
Permanece atento al peligro mientras no tenga forma y evítalo antes de que se presente.
No quieras luchar hasta la muerte pero tampoco seas cobarde, actúa de acuerdo con los acontecimientos sin dejarte llevar por la ira o los sentimientos.
Cuando vislumbres una posibilidad sé como un tigre, en caso contrario, cierra tus puertas.
Adáptate, no te aferres a métodos fijos sino cambia adecuadamente según los acontecimientos.
Haz que tus soldados adapten sus movimientos a tus señales y todos al unísono.
Sólo cuando conoces cada detalle de la disposición del terreno puedes maniobrar y guerrear; "si persigues ciervos sin guía solo consigues adentrarte en la maleza".
Una vez que conoces la situación de tu adversario y las ventajas del terreno, puedes ganar la batalla.
Existen rutas que no se deben seguir, ejércitos que no han de ser atacados, ciudades que no deben ser asediadas, terrenos sobre los que no se debe combatir ... piensa antes de actuar.
Cuando atravieses cualquier terreno es imprescindible escudriñarlo totalmente y con cuidado para que no haya tropas escondidas.
Fíjate en si los árboles se mueven, los pájaros alzan el vuelo, los animales están asustados, hay columnas de polvo ... entonces hay tropas emboscadas en algún lugar.
Presta atención a la luz y mantente en posiciones elevadas.
No instales un campamento en un terreno difícil.
No permanezcas en un territorio árido o aislado.
En un terreno cerrado, discurre planes especiales antes de tiempo.
Mantente alejado de terrenos que presenten barrancos, lugares cerrados, encierros, trampas, escollos y grietas naturales.
Si puedes, procura mantenerlos a espaldas de tu enemigo.
No tomes pasos estrechos a lo largo del camino donde pueden producirse emboscadas.
Cuando te estaciones para observar a tu adversario, evita los desfiladeros e instálate en los valles.
En una llanura toma posiciones desde las que te sea fácil maniobrar, manteniendo las elevaciones del terreno detrás y a tu derecha.
Mantén los ríos y las marismas a tu izquierda, al contrario que las colinas.
Cuando el agua te corte el paso, aléjate. No te enfrentes a los enemigos desde el agua. Haz pasar la mitad de las tropas y luego la otra mitad.
Si atraviesas un río, no avances contra corriente.
Cuando llueve río arriba, si quieres cruzarlo, espera a que escampe por si el caudal crece repentinamente mientras lo estás cruzando.
Si atraviesas marismas, hazlo rápidamente. Si has de luchar en medio de las marismas, permanece cerca de las plantas acuáticas, respaldado por los árboles.
Hay seis tipos de terreno según su orografía:
1- Cuando ambas partes pueden ir y venir, se dice que el terreno es fácilmente transitable. Aquí sé el primero en establecer tu posición, eligiendo los lados elevados y sombreados.
2- Cuando puedes entrar en un terreno pero es difícil retirarse de él, se dice que estás atascado. En este tipo de terreno, si el adversario no está preparado puedes vencer si avanzas, pero si el enemigo está preparado, si tú avanzas y no vences, te será difícil retroceder.
3- Si el terreno es difícil para que ambas partes avancen, se llama un terreno a evitar. Te has de retirar induciendo al enemigo a que te ataque, esperando a que haga la mitad del camino para luego atacar tú con ventaja.
4- En un terreno estrecho, si eres el primero en llegar debes ocuparlo totalmente y esperar al adversario. Si él llega primero, persíguelo y atácalo solo si no bloquea los desfiladeros.
5- En terreno accidentado, si llegas primero ocupa el lado alto y sombreado y espera a tu adversario. Si éste lo ha ocupado antes, retírate y no lo persigas.
6- En un terreno abierto, las fuerzas están igualadas.
Hay nueve clases de terreno según sus posibilidades:
1- Cuando intereses locales luchan entre sí en su propio territorio, a éste se le llama terreno de dispersión. Los soldados luchan cerca de sus hogares y fácilmente se vienen abajo, por lo que no combatas en él. Unifica el espíritu de los soldados.
2- Cuando penetras, no en profundidad, en un terreno ajeno, a éste se le llama terreno ligero. Los soldados pueden regresar fácilmente, así que avanza rápidamente y evita ciudades y vías de comunicación. No te detengas y mantén contacto en todo momento con los soldados.
3- El terreno que puede resultar ventajoso a quien lo toma se llama terreno de disputa. Es el terreno en que unos pocos pueden vencer a tropas más numerosas. Por ejemplo, una barricada natural o un paso estratégico. No ataques en este terreno y procura llegar primero.
4- Un terreno accesible se llama terreno de comunicación. Hay muchos caminos y existe libre circulación. No dejes que tus tropas sean divididas y establece alianzas.
5- Un territorio que da libre acceso a otros territorios se llama de inserción. Si lo dominas, estarás seguro. Si lo pierdes, correrás peligro. Establece comunicaciones y alianzas. Presta atención a la defensa.
6- Cuando penetras en profundidad en un terreno en el que es difícil regresar se llama terreno difícil. Aprovisiónate con lo que vayas encontrando y asegúrate la continuidad de los suministros.
7- Cuando atraviesas montañas boscosas, desfiladeros abruptos, marismas u otros accidentes desfavorables, se llama terreno desfavorable. Lo mejor es abandonar este territorio lo más rápido posible.
8- Cuando el acceso es estrecho y la salida tortuosa, de modo que una pequeña fuerza pueda atacarte, se llama terreno cercado. Si eres capaz de una extraordinaria adaptación, puedes atravesar este territorio, si no evítalo. Aquí es fácil ganar mediante emboscadas y tácticas de sorpresa. Cierra las entradas.
9- Cuando no puedes avanzar, retroceder ni salir por los lados y no tienes más remedio que luchar con rapidez ya que si no mueres, se le llama terreno mortal.
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